miércoles, 30 de julio de 2008

Tengo Sueños Chinos III

(Inicio de lo racional)

Estábamos ubicados el la calle, mas precisamente en la puerta de un banco. A mi lado se encontraba Federico Juri y evidentemente, por las armas que portaba cada uno, íbamos a robar aquel edificio. No teníamos intenciones de herir a nadie inocente, salvo a la policía si se interponía en nuestro ambicioso plan (claro que ellos no cuentan como inocentes) Pero algo salió mal. De repente y sin saber aún como sucedió, un hombre a unos metros nuestro cae al suelo sin vida. Una de nuestras armas se disparo extrañamente y perforó su pecho. Inmediatamente, los transeúntes que se encontraban pasando frente al edificio comienzan a correr desesperadamente, y, a lo lejos, uno de estos pequeños hombrecitos disfrazados de azul nos señala y, desenfundado su 38 comienza a correr en nuestra dirección mientras que con la otra mano avisaba por el handy a sus compañeros. Rápidamente, Federico y yo nos subimos a un auto que estaba en la esquina del banco, el cual habría sido nuestra vía de escape si hubiésemos podido concretar nuestro plan. A toda velocidad, partimos del lugar teniendo con la policía persiguiéndonos. En un determinado momento, logramos zafarnos por unos instantes de ellos y nos estrellamos en una estación de servicio. Nos bajamos del auto y proseguimos a subir al techo de aquella estación para así burlar a la poli.

(Fin de lo racional)

Una vez en el techo, nos cubrimos con una frazada blanca gigante, ya que, si se disponían a venir en helicópteros, con aquella manta podríamos burlarlos fácilmente. Como si lo hubiese sabido todo el tiempo, debíamos dirigirnos hacia una sala de fiestas donde nos encontraríamos con todos nuestros compañeros de la primaria. Mientras aguardábamos debajo de la manta, aparece una de nuestras compañeras, Maria Ravello, con un teléfono en la mano. Al llegar a donde nos encontrábamos dice:
-Se tienen que entregar. ¡Mataron a una persona! ¿Cómo van a hacer eso? ¡¿!Cómo van a vivir con eso en su conciencia!?!-
-El arma se disparó sola- respondí -No nos vamos a entregar. Vamos a esperar acá hasta que todos se olviden de lo que pasó (haciendo referencia al GTA)
En ese momento, más compañeros comienzan a reunirse alrededor del techo que ahora se ubicaba tan solo a 2 metros del suelo. Aparentemente, nos convencen que vayamos al salón de fiestas para resguardarnos allí de la policía.
Al llegar, el lugar parecía más una empresa que otra cosa. Federico y yo comenzamos a correr sin razón aparente y nos separamos a los pocos metros. A la distancia, veo la estación de trenes de Belgrano R.....
Una vez allí, subo al tren y me encuentro con mi novia, Marina. Le cuento lo sucedido mientras miro a mí alrededor buscando algún poli que pueda estar por ahí. En eso, escucho a una mujer hablando, no se muy bien de que tema, pero mi ira crece increíblemente por sus palabras. Me acerco a ella y con una fuerza sobrehumana la sujeto con mis dos manos y la lanzo del tren en movimiento.
-¿Qué haces?- me pregunta Marina
-Se lo merecía che, ¿o no escuchaste lo que estaba diciendo?-
Comienzo a caminar lentamente por los andenes y en eso veo que se acercan mis compañeros de la primaria.
-Tenes que decirle a la policía que mataste a alguien. ¿Cómo vas a vivir con eso en tu conciencia? ¿No te das cuenta de la gravedad de todo esto?
Haciendo caso omiso a sus palabras, mis ojos ven a lo lejos al chancho….
-¡No!- pienso -¡No saque boleto!-
Y comienzo a correr desesperadamente con esa única preocupación en mi mente….

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