miércoles, 7 de diciembre de 2016

A las quince horas del siete de diciembre del dos mil dieciséis.

En mi cara se dibujan tus gestos:
expropiados,
asimilados.
Recordatorios de tu mirada, de tu sonrisa, de tus gemidos, de tu indiferencia, son parte mía.
En mi cara se dibuja el cansancio:
agotado,
rendido.
Líneas del paso del tiempo me recorren de un lado al otro.
En mi cara, mi mirada inmóvil:
paralizada
perdida.
Mis ojos sin vida recorren tu cuarto,
descubren nuevas cosas
y recuerdan las olvidadas
Los hilos de tu alfombra,
la planta en tu ventana.
La caja detrás de tu puerta.
El dibujo que debería haber tenido otro orden.
Tus sobres en el cajón.
A Mateo le encanta saltar, entonces lo haces saltar.
Y tu sonrisa ahí. Y ahora. Y todos los días.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

No hay calles con tu nombre

Algo se quebró. Me quedé esperando un sonido delator pero no pasó. Simplemente algo que tenía, que daba por sentado... mierda, que incluso nunca me había puesto a pensar que estaba ahí, se rompió. En su lugar quedó un vacío, una zona muerta. Los restos de un edificio derrumbado. Y debajo de los escombros quedaron las funciones que cumplía eso, lo que se quebró. Y esas funciones se apagaron repentinamente, tan rápido que no me di cuenta. Ninguna otra parte se hizo cargo ni las reemplazó. Y aunque ya no recuerde muy bien qué era eso ni qué hacía, sospecho que fue lo que hizo que yo me quede acá y vos estés allá.

domingo, 3 de abril de 2016

Para siempre

Borrosa, casi olvidada. Trato de desentrañar desde lo más profundo de mis recuerdos tus líneas, tus marcas, los contornos de tu rostro.
Perdidos.
Quedan solo las sensaciones: de tus ojos, de tu mirada, de tu sonrisa, de tus lágrimas.
Queda solo un sentimiento de vacío desesperado.
Mi cara reflejada en la tuya no existe. Es otra.
Las intenciones de seguir intentando me mueven hacia lo oscuro. Porque terminaron.
Las intenciones de seguir intentando no existen.
Las intenciones de seguir intentando es lo único que existe.
Vos no existís.
Yo no existo.
Vos sí.
Y leo culpa. ¿Necesitas pensar que estoy con alguien? No. No lo estoy. Pero siempre pensaste lo que quisiste, nunca me escuchaste realmente.
Quisiste que te entienda y para eso tuve que entenderme yo. Ver como ves, con todo lo que me costaba, con toda la ausencia que resultó de eso. De sentir. De abrirme. Y empecé a hacerlo.
Y desapareciste.
No existís más.
Y yo me quedé con esto.
Y no lo quiero.
Y me va a acompañar hasta que me muera.
Y quiero que sea pronto.
Y la nada que me mueve.
Y la inercia que me mueve.
Y el vacío.
Y la desesperación.
Y vos existís.
Y yo no.

lunes, 22 de febrero de 2016

Fue el último

Miedo al deseo del ser, de estar, de sentir, de querer, de hacer, de poder, de reír, de salir, de amar, de sufrir, de intentar, de perder, de saltar, de saber, de llorar, de subir, de vivir de la triste ilusión de volver a morir para estar otra vez junto a vos y fallar y caer y bajar y perderme así y no salir y sentir que la vida pasó y que lo único que pude hacer fue morir para estar otra vez junto a vos con el miedo al deseo del ser, de estar, de sentir, de querer...