domingo, 3 de abril de 2016

Para siempre

Borrosa, casi olvidada. Trato de desentrañar desde lo más profundo de mis recuerdos tus líneas, tus marcas, los contornos de tu rostro.
Perdidos.
Quedan solo las sensaciones: de tus ojos, de tu mirada, de tu sonrisa, de tus lágrimas.
Queda solo un sentimiento de vacío desesperado.
Mi cara reflejada en la tuya no existe. Es otra.
Las intenciones de seguir intentando me mueven hacia lo oscuro. Porque terminaron.
Las intenciones de seguir intentando no existen.
Las intenciones de seguir intentando es lo único que existe.
Vos no existís.
Yo no existo.
Vos sí.
Y leo culpa. ¿Necesitas pensar que estoy con alguien? No. No lo estoy. Pero siempre pensaste lo que quisiste, nunca me escuchaste realmente.
Quisiste que te entienda y para eso tuve que entenderme yo. Ver como ves, con todo lo que me costaba, con toda la ausencia que resultó de eso. De sentir. De abrirme. Y empecé a hacerlo.
Y desapareciste.
No existís más.
Y yo me quedé con esto.
Y no lo quiero.
Y me va a acompañar hasta que me muera.
Y quiero que sea pronto.
Y la nada que me mueve.
Y la inercia que me mueve.
Y el vacío.
Y la desesperación.
Y vos existís.
Y yo no.

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