miércoles, 9 de noviembre de 2016

No hay calles con tu nombre

Algo se quebró. Me quedé esperando un sonido delator pero no pasó. Simplemente algo que tenía, que daba por sentado... mierda, que incluso nunca me había puesto a pensar que estaba ahí, se rompió. En su lugar quedó un vacío, una zona muerta. Los restos de un edificio derrumbado. Y debajo de los escombros quedaron las funciones que cumplía eso, lo que se quebró. Y esas funciones se apagaron repentinamente, tan rápido que no me di cuenta. Ninguna otra parte se hizo cargo ni las reemplazó. Y aunque ya no recuerde muy bien qué era eso ni qué hacía, sospecho que fue lo que hizo que yo me quede acá y vos estés allá.

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