lunes, 11 de agosto de 2008

Tengo Sueños Chinos IV

Estaba recostado en un sillón mirando hacia el techo. A mi derecha, y mas o menos a medio metro de altura se ubicaba una ventana, y, frente al sillón, un televisor. A la izquierda de éste, la puerta de calle, el living comedor, y mas allá, un baño.
-Estoy en la casa de Marina- me dije para mis adentros. Después de esa pequeña inspección era evidente que mi afirmación fue acertada. Me traté de incorporar pero me costaba bastante, probablemente producto de una resaca; la noche anterior debería haber frecuentado alguno de los bares que tanto detesta mi hígado, pero no podía recordarlo con exactitud. Ya era moneda corriente que mi mente se entretenga borrando mi memoria y creando recuerdos, por lo que, aunque hubiese podido acordarme de algo, no sabría discernir si se trataba de un recuerdo real o no. Una vez sentado la cabeza me daba vueltas y tenía las suficientes nauseas como para salir corriendo hasta el baño, a unos 5 metros de donde estaba sentado. Pero por más que el trayecto parecía lo suficientemente corto como para recorrerlo en un instante, tenía la sensación que por más que tratase de llegar hasta allí, algo me lo impediría; y estaba en lo correcto. Entre donde me encontraba sentado y el baño, estaba la puerta de calle, y, casi apoyado en esta, una especie de maqueta de piedra bastante grande, aparentemente tallada a mano. Me paré. Tuve que inclinarme hacia adelante con todo mi cuerpo para que el envión me ayude a incorporarme ya que mis piernas estaban débiles y no iban a poder realizar todo el trabajo ellas solas. Una vez al lado de esta piedra comencé a inspeccionarla. Era rectangular; medio metro de alto por un metro de largo y poco menos de medio metro de ancho. Era, evidentemente, la maqueta de una antigua y pequeña ciudad. Mi intuición me dijo que era Maya o Inca. Había una especie de plaza central, donde pequeñas piedras a su alrededor creaban un circulo. Alrededor de esta plaza, la piedra estaba tallada de tal manera que formaba estructuras como pequeñas chozas que se disponían sobre toda la superficie de la piedra. La parte trasera de la gran maqueta, parecía recrear algo parecido a una montaña con una gran abertura central. Estaba a punto de regresar al sillón -mis piernas ya no podían mantenerme en pie por más tiempo- cuando observé algo que llamó curiosamente mi atención. En uno de los lados, mas precisamente el izquierdo, había una representación a escala tallada en la piedra de la gran maqueta; es decir, una parte de la piedra era exactamente igual a la maqueta, salvo, obviamente, que era a escala. Aunque era bastante pequeña, podían apreciarse todos los detalles: la plaza central, las pequeñísimas piedras a su alrededor, las chozas y la gran montaña. En ese momento, algo me dijo que tenia que buscar la cámara y tomarle una fotografía; extrañamente tenía la sensación que la piedra podría desaparecer en cualquier momento. Pero, por otro lado, también tenía la impresión que tomar la cámara sería un grave error.... Algo me decía que aquel objeto no debía ser fotografiado. Ignorando este último pensamiento me acerque a una pequeña mesa ratona ubicada a uno de los lados del sillón. Tomé la cámara. Volví hacia la maqueta y alcé la cámara sobre mi cara. Era digital, y por la pantalla observé un demonio, el mismo demonio de siempre, ubicado delante de la extraña estructura, pero, esta vez, su rostro tenía una forma definida y era el de una de las cartas (The Burning Head) del nuevo mazo de tarot que había comprado (The Fantod Pack). Su cabeza toda, estaba ardiendo en llamas incoloras, es decir, solo podía apreciarla en una gama de grises. Como siempre, se acercaba hacia mí velozmente y solo pude retroceder un paso. Después, nada.

2 comentarios:

Nando dijo...

seguí comiendo paella antes de irte a dormir y vas a seguir teniendo material para tu blog

che, qué pasó con las cintas del sótano?

MeRi dijo...

tu demonio lo unico que quiere es protagonismo en tu vida, ya me tiene las pelotas llenas. Un dia de estos te voy a exorcisar. :p te amo..escribis super lindo.