viernes, 2 de julio de 2010

Un Final Feliz

Parece que un día de hace algunos años tuve pensamientos suicidas.

"Un final feliz: atravesado por una espada o decapitado por la guillotina. Causaría una gran impresión, eso sin duda. Y así me gustaría que fuese este desenlace, que mi deceso no pasase desapercibido para nadie: sonido de redoblante, tensión creciente y el último suspiro. Si fuese por la guillotina verían una sonrisa en mi rostro cuando la cabeza ruede por el piso. Nada de entorpecer la labor del verdugo con una bolsa sobre mi cabeza -impresionables quedan fuera del espectáculo- tan solo la hermosa y abrumadora visión de a quien lo abandona el espíritu y tiene una muerte digna, sin intermediarios entre el público y mi visión. Pero lamentablemente no va a ser así. Y por mas que pueda planearlo creo que voy a desangrarme antes de siquiera poder llamar a la ambulancia -si en verdad quisiese llamarla. Es una pena, me hubiese gustado alguna de esas muertes clásicas de la edad media. Ni yo creía que seria tan fácil cortarse el cuello. Uno piensa que hay demasiados músculos delante, que la yugular es complicada de encontrar... Nada de eso. Es como cortar un bife. Exactamente como cortar un bife. Al principio la sangre impresiona, pero a medida que esta va abandonando el cuerpo y vas palideciendo ya nada mas importa. Solo podés pensar en como te hubiese gustado que fuera. Por lo menos fue económico... me pregunto cuanto hubiese costado pagarle a un verdugo..."

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