domingo, 19 de abril de 2009

De Jägermeister

Mis manos son mías nuevamente; mi pelo brilla con su rojizo extraño con los primeros rayos del amanecer; me perpetuo a cada instante con la brisa del otoño y siento la luz de la existencia fundirse en mi ser.

Tengo alas nuevamente, y miles de sitios que recorrer.... Pero no hay prisa, todo es tan maravilloso que el tiempo para apreciarlos es infinito.

En mi alma, la melancolía desaparece y me hace pensar que en verdad nunca estuvo ahí.

Nuestros ojos se encuentran y el universo se esfuma. Somos solo vos y yo en un instante fugaz pero eterno. Somos solo nuestras miradas que se conectan y nos penetran, adentrándonos así en los confines más recónditos de nuestras almas. Dejando nuestros miedos y temores al descubierto para aceptarlos como tal y lograr así que solo prevalezca esta extraña pero hermosa sonrisa sostenida indefinidamente ante tu rostro.

A nuestro alrededor, el mundo lentamente vuelve a tomar su forma.... Pero ahora todo me resulta un poco menos caótico. Y me río cual niño asombrándose ante el mismo mundo, con la inocencia que los identifica y la mística conciencia que los define.
Me mirás, sonreís y nuestras miradas vuelven a encontrarse.

Y estamos locos, pero ¿qué importa? El mundo nos pertenece.
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Conocé al pelotudo de Alberto acá y acá
Y si estás muy al pedo, leé sobre mi demonio acá.
También podés leer sobre una de mis teorías delirantes: 1ra parte, 2da, 3ra y un poco más.
Este post me gusta y este me gusta mucho más.
Y si querés conocerme, que mejor que pasar por acá. Bah, tal vez mejor sea leerlo como metáfora en uno de mis posts favoritos. Y para cerrar, que mejor que una cena de demonios.

1 comentario:

G dijo...

Haga su comentario. Me grita la venta.
Comento. Sin comentarios.