
El otro día, Facundo estaba ebrio y había dejado su cuaderno que utiliza para anotar sus cosas -y digo cosas porque lo que "escribe" no califica dentro de la literatura ya que peca de repugnante y mediocre- así que lo tomé, lo hojee un poco mientras se me caían los papeles de descuentos que estaban entre las páginas, hasta que me topé con una de estas cosas que me causó gracia.
Al vino vino, y al pan vino. Así era originalmente hasta que se dieron cuenta que quedarían como borrachos y peor aún, que el pan se les iba a humedecer todo. Después quien se come un pan húmedo de vino? Nadie. Por eso. Todo empieza y concluye en el vino. El ouroboros representado tanto por la serpiente o como por el dragón, no se esta comiendo la cola, se esta tomando el vino. Esa es la verdad. Nuestra existencia se limita a llenar el vaso cuando se vacía. Nada mas. La visibilidad del tiempo es solo obvia en el transcurso de una copa de vino y la siguiente. Asi que digo: asduashiuasdas. Y háganlo todos los días de la semana. De lunes a lunes. Pueden dejarse el miércoles si quieren porque el cine es mas barato. O los lunes porque hay 50% de descuento en el vaquero.
Como su ego, yo, Alberto, debo decir que me siento profundamente conmovido por esta cosa. Facundo está un paso más cerca de convertirse en el ebrio perfecto.
Digno de un hijo de Bukowski.
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